¿Emprender con un negocio propio o una franquicia? He ahí uno de los grandes dilemas de la independencia económica. Cualquiera de los dos casos requiere esfuerzo, constancia e inversión, pero uno puede implicar más riesgos que otro. Queremos darte los datos reales para que lo veas con más claridad y decidas qué sería lo más conveniente.

Hechos detrás de una franquicia de coaching o iniciar un negocio propio

Antes de decidirte a emprender, debes entender un par de cosas: ¿quieres arriesgarte con una idea que no sabes si será exitosa o apostar por un modelo probado? Esta pregunta en parte decidirá qué tipo de inversionista eres o aspiras ser.

En el mundo real, es cierto que puedes comenzar una empresa multimillonaria con apenas unos miles de dólares. El problema es que el 80% de estas iniciativas fracasa antes del 2º año por inexperiencia, falta de capital, mala administración, etc. Eso sí, tendrás el control del modelo, asumes todas las ganancias y tomas las decisiones críticas.

En cambio, una franquicia de coaching, restauración u otro sector representa una marca reconocida por ser un modelo con éxito. No solo recibes los derechos, el know how, la ayuda técnica y la estrategia de marketing, también implica menos riesgos. Además de recibir la experiencia del franquiciante y otros franquiciados, la curva de aprendizaje es mucho menor.

Factores para decidirte por un emprendimiento propio o una franquicia

En base a lo anterior, existen varios aspectos relevantes que te pueden guiar por el camino correcto. Te sugerimos empezar por:

  • Revisar costes. El dinero a invertir siempre es un factor importante que en ambos casos varía según el tipo de franquicia o la idea que tengas. Cuando optas por ser franquiciado, debes dar una cuota inicial, pagar regalías (royalties), campañas de promoción y el canon de adhesión. Tendrás que comparar estos números con lo que sería desarrollar un negocio por tu cuenta.

 

  • Estatus de la marca. Crear una marca no es sencillo y debes poner todo tu empeño para obtener la aceptación del público. Con una trademark ya establecida, las bases del branding ya están consolidadas. Mientras que un modelo ya ha conseguido cierto grado de éxito, el otro implica un camino más largo.

 

  • Tipo de gestión. Si te guías por la innovación, dar rienda suelta a tu creatividad y no seguir las ideas de otros, un negocio propio está más en sintonía con tu perspectiva. Cuando te decides por una franquicia como modelo de negocio, tienes un plan gerencial establecido que debes seguir, ya que los cambios deben ser aprobados.

 

  • Potencial de crecimiento. Un emprendimiento propio tiene un ritmo más lento de escalabilidad y puede crecer sin restricciones según los riesgos que asumas. Al ser franquiciado, el crecimiento dependerá del éxito y los planes de la marca. Además, si abandonas este modelo, tienes ciertas restricciones si quieres copiarlo.

Como especialistas en franquicias de coaching y negocios, sabemos que es una inversión menos arriesgada, bajo un modelo consolidado y con poca inversión inicial. Si no quieres empezar de cero para asumir tantos riesgos, esta es tu opción. En ActionCoach podemos ayudarte a comenzar. Contáctanos por contacto@actioncoach.es con gusto te atenderemos.